7 Señales de Alerta de que Tienes un Producto que Va a Fracasar (Y Cómo Solucionarlo)

warning signs you have a product flop on your hands

¿Alguna vez has tenido una gran idea para un producto? 

Ya sabes, el tipo de idea que te hace querer agarrar a los desconocidos por los hombros y explicarles todo con prisa. Durante las siguientes horas, o incluso días, te encuentras acelerado, ansioso por convertir tu gran idea en realidad. 

Es una sensación increíble. 

Solo hay un problema: lo que sube tiene que bajar, y a veces las grandes ideas hacen precisamente eso: fracasan, con fuerza. 

Podrías encogerte de hombros y decir que el fracaso es una experiencia de aprendizaje, pero ¿no preferirías aprender a evitar esos fracasos de productos para poder ahorrarte tiempo, dinero y disgustos? 

Sé que yo sí. 

En este artículo te voy a mostrar siete señales de advertencia de que tu gran idea de producto está a punto de fracasar, y siete formas de evitar estrellarte: 

1. Cambias constantemente de opinión 

Estás desarrollando tu proyecto y estás totalmente entusiasmado. ¡Todo va de maravilla! Es una idea fantástica. 

Pero sería aún mejor si se añade un elemento más. 

Espera, no… tal vez deberías hacer otra cosa en su lugar. Sí, sería genial. 

O a lo mejor, deberías cambiar ese otro elemento: ¡haría que tu proyecto fuera aún mejor! ¡Aplastará a todos los productos de tu nicho! 

¿Te suena familiar? 

Los empresarios de la vieja escuela lo llaman “cambio de alcance”, y puede dificultar seriamente tu progreso. Cuanto más se amplíen los límites y se sigan añadiendo elementos al proyecto, más probable es de que se convierta en un monstruo de tiempo y costos que nunca termina. 

Aumentan los riesgos, se pierde el cronograma, se incumplen los plazos y disminuye la calidad. 

¿La solución? 

Dedica una cantidad de tiempo determinada a investigar y planificar el alcance de tu proyecto antes de empezar. Tómate unos días, semanas o meses para pensar bien. En este período, no hay problema divagar porque nadie más está mirando y no tienes que retroceder. 

Pero una vez que haya terminado ese tiempo, detente, toma las decisiones que necesitas tomar y sigue adelante. Considéralo como una fecha límite. Puedes cambiar de opinión hasta un determinado día en el calendario, y después de eso, sigues con el plan hasta que lo termines. 

2. No has calculado el precio 

La mayoría de las personas no se molestan en averiguar lo que les costará su idea de negocio, no solo en términos de dinero, sino también de tiempo y costos de oportunidad. Simplemente se aferran y siguen con su idea, trabajan como locos durante semanas, invirtiendo su tiempo y dinero a ciegas. 

Luego, seis meses después del lanzamiento, se preguntan por qué están quebrados, agotados y sintiéndose atrapados. 

Antes de emprender un proyecto, calcula cuánto te costará: 

  • Gastos generales: ¿necesitarás una oficina? ¿Empleados? ¿Equipos? ¿Tendrás gastos de viaje que pagar? ¿Cuáles son los costos totales? 
  • Costos salariales: ¿cuánto te vas a pagar? Incluso si estás viviendo de tus ahorros, sigue siendo un gasto. Así que anótalo. 
  • Costos de oportunidad: ¿a qué oportunidades tendrás que renunciar? ¿Cuánto te costará a corto y largo plazo? 
  • Costos de tiempo: ¿cuándo vas a trabajar en ello? Además, ¿qué haces actualmente en esas otras horas que tendrás que dejar de hacer? ¿Sacrificarás el descanso? ¿El tiempo con tu familia? ¿Horas extras en el trabajo? 

Una vez que hayas calculado el costo real, pregúntate si es un precio que estás dispuesto a pagar. Tu idea puede ser fantástica, pero si no sabes lo que te va a costar, lo más probable es que nunca la termines. 

Antes de iniciar un proyecto, asegúrate de saber exactamente lo que te costará. 

3. Crees que todo lo que necesitas es tiempo 

Has hecho los cálculos y averiguado que no se requiere ninguna inversión financiera importante, solo tu tiempo. Tal vez unas semanas o meses de trabajo duro. Solo tienes que ponerte manos a la obra y hacerlo. 

Pero la gran pregunta es: ¿quién paga las facturas mientras tanto? 

Cada hora que dedicas a trabajar en el Proyecto X es una hora menos que puedes dedicar a otras fuentes de ingresos. Si tu tiempo vale 100 dólares la hora, ¿realmente quieres invertir 1000 horas gratuitas en un proyecto que puede hacerte ganar 5000 dólares? 

Si lo haces, estarás invirtiendo 100 mil dólares a cambio de 5000 dólares. No es una decisión inteligente. 

La realidad es que podrías perder dinero, y eso no siempre es algo malo. De hecho, convertirse en multimillonario puede requerir perder dinero, como ya he mencionado antes. 

Pero si no tienes en cuenta el costo de tu tiempo, podrías terminar con un fracaso. 

Si quieres tener éxito, calcula tu tarifa por hora y luego delega o subcontrata cualquier tarea inferior a esa tarifa. A veces, será mejor trabajar para otra persona y canalizar esos ingresos para pagar a los freelancers que renunciar a todos tus proyectos y cortar todos tus flujos de ingresos. 

Empresarios inteligentes invierten su tiempo donde obtienen el mejor rendimiento. 

4. Nadie parece “entender” el concepto 

Esta es una de las mayores señales de alerta de que tu producto va a fracasar. Lamentablemente, la mayoría de la gente se entusiasma tanto con su gran idea que no ve el bosque por los árboles. 

Esto es lo que pasa: 

Explicas con entusiasmo tu producto a algunas personas, pero parece que no lo entienden. Lo explicas con aún más detalles. Parecen seguir sin entender. Hacen preguntas. Tú respondes, pero ellos parecen dudar. Entonces, hablas más despacio y tratas de explicarlo de la forma más sencilla posible, pero sigues sin conseguir hacerlos entender. 

Tal vez no sean tan inteligentes como tú. O tal vez simplemente no lo entienden. A lo mejor no pertenecen a tu público objetivo

Pero esto es lo que importa: si tu cliente no entiende la idea, no importa lo brillante que sea. Va a fracasar. 

Por lo tanto, presta atención a las reacciones de la gente. ¿En qué momento de la explicación parecen confundirse? ¿Qué parte no entienden? ¿Dónde se pierden? 

Estas son las partes que necesitas aclarar. Falta una conexión en alguna parte, y tienes que encontrarla ahora, no después. 

O tal vez solo necesites una nueva idea. 

5. Lo entienden, pero a nadie parece interesarle 

A veces, las personas entienden tu idea, pero se encogen de hombros y dicen: “¿Y qué?” 

Tal vez señalen que otra persona ya lo ha hecho, o tal vez no vean el problema que estás abordando, o quizá piensen que es simplemente aburrido. 

Son amables y escuchan tu idea, pero no por mucho tiempo; su teléfono o su correo electrónico son mucho más interesantes. 

Cuidado con esa falta de interés, porque si no hay entusiasmo no hay ventas. Sabes que vas por buen camino cuando: 

  • Dicen: “Llevo años lidiando con eso. ¿Realmente puedes arreglarlo?” 
  • Se ríen, lloran o se enojan. Cuanto más fuerte sea la respuesta emocional, mejor es la idea. 
  • Sus cejas se levantan y preguntan: “¿Es realmente posible? Sería genial”. 
  • Preguntarán de tu idea nuevamente la próxima vez que los veas. Eso muestra que han estado pensando en ello, que es exactamente lo que quieres que hagan tus clientes potenciales. 

Si no obtienes una de esas respuestas, averigua por qué. ¿Qué es lo que realmente quiere la gente? ¿Qué necesitan? ¿Qué les falta? 

Es posible que puedas adaptar tu gran idea para satisfacer esa demanda. 

6. No crees realmente en ti mismo 

Es posible que desees realmente poner en marcha tu gran idea, y que creas que tendrá éxito, pero te preguntas en secreto si serás capaz de llevarla a cabo. 

Tal vez eres un ingeniero y no confías en tu capacidad para vender. O tal vez eres un profesional de marketing digital, y tienes dificultades para mantener registros financieros precisos para los inversores y los banqueros. O a lo mejor nunca has estado en una posición de gestión, y la idea de contratar y gestionar a un equipo te asusta. 

Has intentado ser positivo, pero en el fondo, dudas de ti mismo. Esperas poder hacerlo, pero cuando hablas con otras personas sobre tu idea, puedes sentir toda tu inseguridad. 

¿La verdad? 

Si no crees en ti mismo, nadie más lo hará. Las personas tienen un sexto sentido para la incertidumbre, y captarán todas las señales de inseguridad que envíes. Eso puede matar incluso las mejores ideas. 

Nadie espera que seas perfecto, pero poner en marcha cualquier idea requiere liderazgo, y la gente espera que los líderes tengan confianza en sí mismos. Así que trabaja en ello. 

La mejor manera de construir confianza en sí mismo es empezar poco a poco y ver tus primeras victorias. 

Si te preocupan las ventas, comienza a generar leads que estés seguro que se convertirán en ventas y acércate a ellos primero. Si te preocupan los aspectos financieros, obtén ejemplos de informes y empieza por los que entiendas. Si te preocupa la gestión de personas, empieza por contratar a personas inteligentes y ambiciosas que no necesiten mucha ayuda. 

Hazlo fácil para ti, y desarróllate para ser la persona en la que necesitas convertirte. 

7. Parece que no encuentras tiempo para dedicar a tu idea 

Esta es probablemente la señal más común de un inminente fracaso de un producto: sabes que tu proyecto será un éxito y, sin embargo, parece que no encuentras tiempo para trabajar en él. 

Sigues dejando tu idea al margen. Surgen otros trabajos. Hay algo más urgente. Estás ocupado. Retrasas tus propios plazos y sigues poniendo tu gran idea en segundo plano. 

Probablemente es porque tienes miedo. 

Tal vez tengas miedo de que tu gran idea no tenga éxito (aunque estés bastante seguro de que lo tendrá). O que realmente podría tener éxito, y no sabrás cómo manejarlo. O que cometerás errores y se reirán de ti, lo que te hará perder el respeto de las personas que admiras. 

Cualquiera que sea la razón, si te encuentras procrastinando, siéntate para una pequeña sesión de introspección. Piensa en por qué no estás trabajando en esa gran idea y pregúntate a ti mismo: 

  • ¿Qué cambios en la vida crees que pasarían si la completas? 
  • ¿Qué significan esos cambios para ti? 
  • ¿Por qué quieres evitarlos? 
  • ¿Son preocupaciones realistas? 
  • ¿Cuál es el peor escenario posible? 

Sé sincero contigo mismo. A menudo, la realidad es muy diferente (¡y más fácil!) de lo que imaginamos. 

Tal vez después de un poco de introspección, te das cuenta de que la gran idea no va a ser buena para ti. A veces nuestro instinto nos envía mensajes de advertencia a los que debemos prestar atención: que un proyecto tenga éxito no significa que sea el éxito adecuado para nosotros. 

Y si ese es el caso, entonces hay un montón de otras ideas, mejores, a las que puedes dedicarte. Si hay algo de lo que estoy seguro, es de esto: 

La siguiente gran idea siempre está a la vuelta de la esquina. 

Conclusión

No todas las grandes ideas están destinadas a ser grandes éxitos. Sin embargo, muchas de las mayores empresas del mundo comenzaron como una buena idea. Revisa las señales de advertencia de las que hablamos y asegúrate de estar en la mejor posición posible para avanzar. 

Entonces, es el momento de manos a la obra. Empieza por conocer quién es realmente tu público y realiza un estudio de mercado. Crea un plan de negocios y no olvides considerar la posibilidad de subcontratar las tareas para las que no tienes el tiempo, o los conocimientos, para abordar. 

¿Y si fracasas? Tómate un tiempo para recuperarte y vuelve a intentarlo. 

¿Estás trabajando en tu próxima gran idea? ¿Qué te detiene?  

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Neil Patel

source: https://neilpatel.com/es/blog/evitar-fracasos-de-productos/